El distanciómetro láser recorre la subrasante húmeda de la parcela en Somió, mientras el técnico anota la cota cada 20 metros. Diseñar un pavimento rígido en Gijón no es copiar una sección tipo de catálogo. Aquí el terreno manda. La Xixón industrial crece sobre depósitos aluviales y rellenos antrópicos de espesor muy variable, y una losa de concreto mal dimensionada se fisura antes de que la nave entre en operación. Por eso el diseño parte del dato de campo: módulo de reacción de la subrasante, resistencia a flexotracción del concreto proyectado y espectro de cargas reales, no supuestas. Las carretillas elevadoras de la ZALIA no perdonan. Un pavimento rígido bien calculado en Gijón ahorra ciclos de mantenimiento y evita paradas de producción que cuestan mucho más que un sobredimensionamiento prudente.
Un pavimento rígido en Gijón se diseña para durar 30 años, pero el 70% de las fisuras prematuras nacen de un mal diagnóstico del suelo de apoyo, no del concreto.



