La norma UNE-EN ISO 17892-4:2016 establece el procedimiento para determinar la distribución granulométrica de un suelo. En Gijón este ensayo es imprescindible. La ciudad se asienta sobre una geología compleja donde afloran materiales del Jurásico y Cretácico en el Cabo de San Lorenzo, mientras que la rasa costera presenta depósitos cuaternarios con intercalaciones de arcillas y limos. Sin un ensayo granulométrico completo, que combine la serie de tamices con el hidrómetro, la clasificación del material queda incompleta. Hemos visto proyectos paralizados porque el informe solo incluía la fracción gruesa y se ignoró la presencia de finos plásticos en la matriz. El hidrómetro resuelve esa incertidumbre. En nuestro laboratorio procesamos la muestra desde la preparación inicial hasta la curva granulométrica final, cumpliendo cada paso de la normativa y entregando resultados en un plazo que se ajusta al cronograma de obra. Para perfiles donde la fracción fina domina, complementamos el estudio con los límites de Atterberg y así cerramos la clasificación USCS sin dejar cabos sueltos.
La curva granulométrica no es un trámite administrativo: es la primera decisión de diseño geotécnico en cualquier proyecto de cimentación en Gijón.



