Gijón se asienta sobre un sustrato complejo de calizas y margas del Jurásico, cubierto en zonas bajas por arcillas de alteración y depósitos fluviales cuaternarios. La humedad media anual supera el 75% y la precipitación ronda los 900 mm, condiciones que aceleran la saturación de las capas granulares y degradan cualquier firme mal drenado. Diseñar un pavimento flexible aquí no es copiar un catálogo de secciones tipo: exige medir la capacidad de soporte del suelo natural con ensayos como el CBR vial y proyectar cada capa —desde la subrasante hasta la mezcla bituminosa— con datos locales reales, no con estimaciones de gabinete.
El drenaje profundo y la rigidez de la subrasante controlan el 80% de la vida a fatiga del firme, no el espesor del asfalto.



