En Gijón, cualquier técnico de obra sabe que el suelo arcilloso del valle de Tremañes no se comporta igual que la arena compacta de Somió. La diferencia está en la plasticidad. Los límites de Atterberg definen justamente eso: cuánta agua admite un suelo fino antes de cambiar de estado sólido a semilíquido, un dato que en proyectos sobre el Cuaternario de la rasa costera asturiana puede definir si una cimentación es viable o no. Un ensayo CPT puede dar el perfil de resistencia, pero solo el análisis de plasticidad revela el potencial de cambio volumétrico ante lluvias intensas, algo crítico en esta ciudad donde la precipitación media anual supera los 900 mm. Realizamos el ensayo en laboratorio propio con trazabilidad metrológica, siguiendo los procedimientos normalizados para suelos cohesivos y limos de la región.
El índice de plasticidad no es solo un número: en suelos de Gijón define el umbral de contracción y la presión de hinchamiento potencial bajo una cimentación.



