En Gijón, con su carácter marítimo e industrial, nos encontramos a menudo con terrenos que esconden más historia geológica de la que parece. Lo que más vemos en zonas cercanas a la ría o en antiguos rellenos portuarios son arenas sueltas y limos con una capacidad portante que no da para cimentaciones convencionales. La ubicación de la ciudad, entre el mar Cantábrico y los relieves suaves del interior, genera depósitos aluviales y eólicos donde la vibrocompactación se convierte en la herramienta más lógica. No se trata solo de densificar; se trata de entender cómo responde ese suelo a la vibración profunda sin afectar a las naves industriales o muelles cercanos. Nuestro trabajo previo suele incluir un ensayo CPT para correlacionar resistencia antes y después del tratamiento, porque en esta zona la variabilidad lateral del terreno es alta y necesitamos datos continuos.
En suelos granulares con finos inferiores al 12%, la vibrocompactación en Gijón logra densificar hasta 15 metros de profundidad con un control energético en tiempo real.



